El volcán Chichonal a sus 32 años sigue vivo y mas vivo que nunca..

Pese a encontrarse fuera del cinturón de fuego del Pacífico, Chichonal ha hecho explosión 4 veces en 2 mil años.
Registra 400 sismos al año; peligran 404 comunidades y 7 mil habitantes; Protección Civil sin capacidad.
El chichonal un coloso que aun atemoriza


El gigante de fuego, mejor conocido como El Chichonal, está vivo; 30 años después de aquel 28 de marzo de 1982 aún es un peligro, pues mantiene un promedio de hasta 400 sismos al año, dijo a Tabasco HOY la vulcanóloga Silvia Ramos Hernández, quien le ha dado seguimiento desde el año de su última erupción.


Por su poder destructivo desapareció el poblado Francisco León, cabecera del municipio del mismo nombre, que cambió a Rivera del Viejo Carmen, y causó como consecuencia un monitoreo especial, no sólo por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Cenapred y la UNAM, sino incluso por parte de la NASA, después de haber influido en el cambio climático.
La intención
"Desde su explosión el volcán Chichón, nombre real del gigante, nunca ha dejado de considerarse como peligroso", dijo la especialista, quien afirma que ha logrado se instale un sistema de monitoreo permanente para prevenir a la población de una posible erupción.
La 'Centinela del volcán' dijo que "el gigante está activo; en los últimos dos mil años ha tenido seis explosiones, pero no se puede determinar cuando pudiera tener otra; son impredecibles, por eso es unos de los volcanes más peligrosos".
En vigilancia.


En consecuencia se ha establecido un mapa de Zonificación de Peligro, en donde se han dibujado tres zona de riesgo volcánico: el primero de ellos se encuentra ocho kilómetros a la redonda del volcán en donde existen 16 comunidades.
La segunda zona es a 15 kilómetros del volcán, con 98 comunidades, y finalmente la última es a 25 kilómetros a la redonda, en donde existen 290 comunidades; sin embargo, el poder de afectación es de hasta 50 kilómetros.
La vulcanóloga informó que en México existen 14 volcanes activos, pero sólo seis de ellos están siendo monitoreados, como el Popocatépetl, El Pico de Orizaba, el Tacaná y El Chichonal; sin embargo sólo cinco tienen un monitoreo especial permanente, con un centro de investigaciones por cada uno y con personal dedicado sólo para vigilarlos, debido a su peligrosidad, y entre ellos está El Chichonal.
Dijo que El Chichonal mantiene entre 100 y hasta 400 sismos de manera anual; mantiene ebullición de agua proveniente de mantos freáticos, además de exhalaciones de gases de manera permanente, lo que es bueno porque libera calor y presión", indicó.
Detalló que el volcán, que elevó sus cenizas 25 kilómetros alcanzando la estratósfera, es clasificado en el tipo Explosivo; no cuenta con lava como otros como El Paracutín, que durante nueve años derramó lava y se tuvo la oportunidad de evacuar a la población; El Chichonal explota ante el empuje del magma que causa emanación de mezcla de gases, lanzando cenizas, arena y rocas incandescentes.
Dijo que el siglo pasado sólo tres volcanes en el mundo traspasaron el tamaño de 'peligrosidad', el Pinatubo, en Filipinas; el Santa Elena, en EU, y El Chichonal, en México.
'No hay capacidad de evacuación'
Madeo Fuentes Domínguez, encargado en turno de Protección Civil de Chapultenango, a 11 kilómetros del volcán, dijo que "muy cerca de El Chichonal existen al menos 7 mil habitantes que se encuentran en peligro, no tenemos la capacidad de poder evacuarlos, sabemos del peligro pero no hay manera de librarlos del riesgo si volviera a explotar. Sólo hay un camino de terracería para salir de la zona".
Agregó que "el plan de Protección Civil es mantener refugios temporales en la primaria y la telesecundaria 051 del municipio, y el albergue escolar que se usa para estudiantes de comunidades apartadas".
Hasta 12 sismógrafos monitorean al gigante
Envían la mas mínima señal de erupción o exhalación a la Unicach, al Cenapred y a la UNAM.
Para evitar otra catástrofe parecida a la de 1982, se han instalado 12 sismógrafos que monioteran la zona, cuatro de ellos exclusivamente en el volcán Chichonal, que envían la mas mínima señal de erupción o exhalación a la Unicach, al Cenapred y a la UNAM, además se tiene programado un monitoreo visual en tiempo real.
La vigilancia
La vulcanóloga Silvia Ramos dijo que con la mala experiencia del 28 de marzo de hace 30 años se logró que la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) instalara cuatro estaciones sismológicas y un Centro de Monitoreo y Vigilancia de los volcanes Chichonal, en el norte de Chiapas, y Tacaná, en los límites con Guatemala.
Afirmó que después de la información recabada y los avances en el estudio, la UNAM, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y el Servicio Geológico de Estados Unidos con reportes a la NASA, le han encargado la responsabilidad del monitoreo de los dos volcanes activos.
Destacó que se cuenta con una primera red de 12 sismógrafos en estaciones sismológicas alrededor de toda la zona norte de Chiapas, pero cuatro son exclusivamente para El Chichonal, tres de la Unicach y una de la UNAM.
'Vi lenguas de fuego en el cielo, pensé que era el fin'
  
El Ejército y pobladores en labores de limpieza en Chapultenango y Pichucalco.
Don Federico Fregoso captó con su lente y en video los rostros del miedo y cómo algunos pueblos desaparecieron
Don Federico Fregoso, un comerciante de Pichucalco, Chiapas, quien minutos después de la erupción que hiciera El Chichonal, aquél 28 de marzo de 1982, lo primero que hizo fue llevar a su familia hasta Oaxaca, pero al otro día regresó, tomó su cámara fotográfica Nikon, y empezó a captar casi todo lo que estaba sucediendo en esos momentos.
"Vi lenguas de fuego en el cielo, vi cómo la gente corría, vi en el rostro de mujeres, hombres y niños el miedo, vi cómo la ceniza y la arena poco a poco vestían de gris mi pueblo".
Se escucharon truenos
"Recuerdo que fue un domingo como a las nueve o diez de la noche, se escucharon truenos, yo estaba en un hospital acompañando a un amigo, cuando la gente empezó a gritar: ¡está haciendo erupción!".
Después, con más calma, hizo registros con su cámara de video al pie y orillas del volcán, el cual cada dos años visitó por espacio de tres veces. También llegó en avioneta a pueblos como Chapultenango, Ixtacomitán, Francisco León y El Volcán, en donde captó las heridas que dejó el fenómeno.
"Las imágenes que me dejaron huella hasta la fecha fueron los cadáveres calcinados, destrozados, sobre todo en Francisco León, lugar que desapareció por completo".
Detalle del desastre
El aficionado a la fotografía toma de su álbum una gráfica, la muestra y detalla: "Aquí estaban casas, pero sólo quedaron troncos, algunas de material pudieron salvar sus paredes, las demás… ya no están".
En la parte alta de su vivienda, en pleno Centro, se acomoda los lentes, y después de un silencio regresa a la plática: "cuando estuvo El Chichonal en plena erupción fue impresionante, sobre todo porque se descubre la pequeñez del hombre ante la fuerza de la naturaleza". Al mostrar otras fotos expresa: "Pichucalco está a 20 kilómetros del volcán en línea recta, y desde aquí se podía ver cómo salían las rocas, además de miles de cohetones, pero lo que nos salvó es que no hubo lava en gran proporción".
Su verdadero nombre
En su séptima expedición, hace dos años, se encontró de nuevo con El Chichón, como verdaderamente se llama la montaña de mil 060 metros sobre el nivel del mar, donde volvió a filmarlo para concluir con su proyecto: un documental.
A raíz de ello ha participado en talleres internacionales sobre el tema en San Cristóbal, convirtiéndolo ahora en un especialista, por lo que se atreve a señalar que en 20 o cien años puede haber otra erupción.
Y afirma que la primera se dio en el año 682, la segunda en 1332, la tercera en 1852, "de la cual existe una teoría: fue la que destruyó a los Mayas en Palenque".
Hoy se dice llamar amigo del volcán El Chichonal, el que despertó por cuarta ocasión un 28 de marzo de 1982, hace casi 30 años, y que dejó más de dos mil muertos, según los registros extraoficiales.
ASÍ VIVIERON LA FURIA
Desesperación, terror y desolación fue lo que provocó por varios meses a las poblaciones.
LOS TOMÓ POR SORPRESA
• Un mes antes se empezaron a sentir temblores, pero nadie imaginó que sería la advertencia de la erupción del volcán.
• La noche del 28 y la madrugada del 29 de marzo una lluvia de ceniza cayó y alcanzó Chiapas, Tabasco, Campeche y parte de Oaxaca y Veracruz.
• La falta de un plan de evacuación hizo que mucha gente quedara atrapada.
'A pesar de la desgracia no le tenemos miedo'
El volcán ya está muerto, ahora descansa, por eso aquí nos vamos a quedar, no le tenemos miedo: habitantes.
 "Para nosotros el volcán ya está muerto, ahora descansa, por eso aquí nos vamos a quedar, no le tenemos miedo", afirma don Saúl Domínguez, uno de los habitantes de la colonia Nuevo Volcán Chichonal, a seis kilómetros del lugar donde se dio la erupción.
 "En 1965 un amigo de mi papá que andaba con él trabajando en el campo sintió algo caliente en sus pies, pero no lo tomaron en cuenta, recuerdo que después de eso tembló en varias ocasiones, y así cada año," señala.
 "Ya un poco mayor, cuando íbamos de cacería encontrábamos venados, tigrillos, tepezcuintles y cochimontes, pero se nos hacía raro que algunos estaban muertos, quemados… nadie hacía preguntas, sólo nos mirábamos". "En 1982, el mero día, recuerdo, había relámpagos, nos espantamos, y nueve días después hizo erupción… la familia se fue primero; hombres nos quedamos aquí, pero luego huimos a Ixtacomitán y Chapultenango".
 Don Saúl narra que la gente gritaba, lloraba; después le dijeron que habían muerto 75 personas, 35 de Guayabal, y los otros de Nicapa, aunque nunca recuperaron los cuerpos.
 "La comunidad Volcán Chichonal fue una de las más golpeadas por la erupción, se cubrió de ceniza y arena hasta una altura de tres metros… las casas se cayeron, no quedó nada, perdimos animales, cosechas de maíz y café".
 "Al pasar aquella desgracia, cuando tenía 35 años vi por primera vez el volcán, caminamos, y ahí descubrimos que había azufre, ya no era esa montaña que conocíamos sino que ahora tenía un hueco enorme".
 'Quien lo visitaba iba a morir'
Cuentan que La Piwachuwa en la mañana era una niña, en la tarde una señorita y en la noche se convertía en anciana; ella se encargaba de guardar, vigilar el volcán, y la persona que se atrevía a visitarlo, dicen, se iba a morir, según cuenta don Federico Fregoso.
 Afirma que de acuerdo a la leyenda todo lo que había cerca del volcán estaba sagrado; sin embargo, la gente cazaba y violaba los cultivos en exceso, lo que molestó a la “Mujer que arde”, de ahí que viniera la maldición: el volcán Chichonal haría erupción.

1 comentario :

ricardo martinez jimenez dijo...

por esta temblando el chichonal sera q habra otra erupcion o sera el dichoso asentamiento

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